Blog Católico de Javier Olivares, jubilado

Compartido públicamente - 11:45
El mismo día en que la Virgen María se aparecía en Fátima-Portugal, y probablemente a la misma hora, el Obispo de Túy, D. Leopoldo Eijo y Garay, bendecía la primera piedra de la Nueva Iglesia de Santa Cristina de Sabarís., Corría el año 1917 y era el 13 de mayo. Por eso, el pequeño monumento a la Aparición de la Virgen, en el jardín de la Iglesia parroquial de Sabarís.
Dato curioso. El Obispo de Túy, D. Leopoldo Eijo y Garay, tenía como invitado en la bendición al Cardenal Neto, franciscano portugués, que se había retirado al convento de los PP. Franciscanos de Vilariño en la Parroquia vecina de San Pedro de la Ramallosa. Dato manifestado por el historiador D. Estanislao Fernández de la Cigoña.
Nota: el Próximo año será por lo tanto el Centenario de la primera Aparición de la Virgen en Fátima y de la Primera piedra de la Iglesia Parroquial de Santa Cristina de la Ramallosa-Sabarís. A celebrarlo con el mayor esplendor. Franja
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Imágenes de Santa Cristina de Sabarís.
Cristina, Santa Virgen y
Mártir, 24 de julio
Por: n/a | Fuente:
Archidiócesis de Madrid
Virgen y Mártir
Martirologio Romano: En
Bolsena, ciudad de la Toscana,
Santa Cristina, virgen y mártir (s. inc.)
Etimológicamente:
Cristina =
Aquella que sigue a Cristo, es de origen latino.
Breve Biografía
Santa Cristina del Miñor-Sabarís
Nació en Toscana, en la
margen derecha del lago Bolsena, en un villorrio frecuentemente sacudido por
elementos naturales y al mismo tiempo transformado por diversas culturas en el
transcurso del tiempo.
Puente romano de San Telmo en Sabarís
Cristina es la hija de
Urbano, gobernador pagano de la región y presentado por los libros antiguos
como enemigo acérrimo de los cristianos. La niña se ha aficionado desde pequeña
a aquello que cuentan de ese Cristo tan perseguido y maltratado; la curiosidad
primera se cambia en pensamiento cuando descubre que son muchos los cristianos
juzgados por su padre y condenados porque son fieles dispuestos a dar la vida
por su ideal. Crece más y más la simpatía y a escondidas busca datos de unas
señoras cristianas; la instruyen y la forman; se bautiza en secreto y toma el
nombre de Cristiana.
Iglesia parroquial de Santa Cristina de Sabarís-Baiona
Entre juego y travesura
formal ha hecho algo que saca de quicio a su padre y será el motivo que la
lleve al martirio; no se le ha ocurrido otra cosa que apañar las estatuillas de
ídolos que su padre siempre ha conservado con esmero, casi como un patrimonio
familiar, las ha tomado por suyas, las ha destrozado y ha dado el rico material
de que estaban hechas a los pobres para remedio de su necesidad.
El padre ha descubierto
su condición y lleno de ira, al notar la rebeldía de la niña, la trata con
peores modos que a los demás cristianos. "No se ha de decir en el mundo
que una niña me dio la ley, ni que estos hechiceros de cristianos triunfan de
nuestros dioses en medio de mi propia familia. Yo veré si sus hechizos pueden
más que mis tormentos y si la paciencia de una hija ha de hacer burla de la
cólera de un padre".
Santa Cristina de Sabarís
El gobernador manda usar con ella azotes y garfios
admirándose de que Cristina persista en su actitud. Manda el desnaturalizado
padre preparar un brasero ardiente para quemarla poco a poco; mas el brasero se
hizo una hoguera que abrasó a los verdugos y a los curiosos cercanos. Puesta en
la cárcel para que cambie por la lobreguez de la mazmorra, la oscuridad y el
hambre; pero allí es consolada con luminosas apariciones de ángeles que le
curan sus heridas y le prometen protección. El padre, a los pocos días, manda
atarle al cuello una pesada piedra y arrojarla al lago; sin embargo un ángel la
transporta a la orilla. Esa noche muere de un sofoco Urbano en su cama.
Mandan las autoridades un
nuevo gobernador que se siente estimulado a proseguir el asunto Cristina
presumiendo que su padre, por padre, no supo solventarlo. Se llama Dion y ya
piensa en nuevas crueldades: estanque de aceite hirviendo mezclado con pez del
que la niña Cristina es liberada. Luego la manda llevar al templo de Apolo para
obligarle a ofrecer sacrificio, pero, ante el asombro de todos, el ídolo se
derrumba y se hace polvo ante el mismísimo gobernador que muere en el acto
¡claro que los verdugos y miles de testigos presenciales proclaman espantados
proclaman a gritos que es el de Cristina el único Dios!
Santa Cristina de Sabarís
El tercero de los
gobernadores poderosos se llama Juliano quien, preocupado por el caso
pendiente, lo ha estudiado con detenimiento llegando a la conclusión de que se
trata de artificios, encantamientos y magia que todos los cristianos profesan.
Por ello maquina nuevos procedimientos para hacer desistir a la niña Cristina
de sus pertinaces rebeldías y conseguir que el poder romano y los dioses
propicios terminen con la situación que ha puesto al borde del caos a la
región. Mandó preparar un horno encendido donde mete a la niña para que el
fuego la consuma; siete días la tiene allí sin conseguir que le suceda daño
alguno. Luego será una habitación oscura plagada de serpientes, víboras y
escorpiones venenosos de la que sale indemne y sin ningún picotazo, cantando
alabanzas a Dios; la desesperación del mandatario llegó entonces al extremo de
decretar cortarle la lengua, pero ¡oh prodigio! ahora canta más fuerte y mejor.
Y acude, arremolinándose,
toda la comarca ante la contemplación evidente del triunfo que se comenta por
todas partes de la debilidad cristiana ante la fortaleza y brutalidad romana.
Basta un tronco caído en donde atan a la delicada niña para que las saetas
atraviesen su cuerpo y ella decida, suplicándole al buen Dios, rendirle su
espíritu con el martirio.
Dicen que sus restos se
trasladaron de Toscana a Palermo de Sicilia donde es reverenciada.
Interior de la Iglesia parroquial de Santa Cristina de Sabarís
¿Verosímil? Parece más
bien como si la vida y la muerte martirial de Cristina hubiera servido de
modelo para expresar la confrontación entre el bien y el mal, o lo que es lo
mismo, entre fe cristiana y paganismo, entre la frágil niña Cristina y la
personalidad experimentada y abrumadora de tres hombres de gobierno sucesivos
-el primero su propio padre- con el mismo común empeño de demostrar que ellos
pueden más. Parece como si se tratara de exaltar en Cristina aquello que debe
ser real en todo cristiano -la fe en su Cristo y la confianza sin límite en su
ayuda constante-, mientras que los gobernadores representan la obstinación
ciega que rechaza el poder cada vez más evidente, como in crescendo, de Dios.
Los verdugos y el pueblo serían los testigos que en la narración van a
testificar con sus reacciones -esas que se intuyen llenas de emoción compasiva-
dónde está la verdad y lo grande que es el poder de Dios. Da la sensación de
que la Passio que narra la muerte de Cristina intenta también cargar motivos
veterotestamentarios en donde parecen inspirarse algunos hechos que se narran.

Imagen de Santa Cristina de Sabarís-Baiona
El hecho histórico del martirio sería la ocasión que motiva la amplia
catequesis. De todos modos, estas consideraciones más parecen próximas a la
labor pasada de los bolandistas; pero, en el caso de que hubieran sido los
hechos tal como expresa la Passio, nos quedaría el regusto de disfrutar el
aroma extraño que desprende la fidelidad del débil a las exigencias amorosas
divinas que no entienden de edades y que perduran más allá de la muerte.
¡Felicidades a las
Cristinas/os!
Confeccionado por Franja.